El cloroformo, nuevo enemigo de la capa de ozono

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EUROPA PRESS

  • Las emisiones de cloroformo en la atmósfera han aumentado notablemente entre 2010 y 2015.
  • La recuperación de la capa de ozono podría retrasarse entre cuatro y ocho años más.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha anunciado los resultados de un nuevo estudio publicado en ‘Nature Geoscience‘ en los que se informa de la amenaza que supone el cloroformo en la recuperación de la capa de ozono. Las emisiones de este compuesto en la atmósfera global han aumentado de forma significativa entre 2010 y 2015.

La fuente de las emisiones se ha localizado hacia el este de Asia, donde parece que la producción de productos a partir de cloroformo está aumentando. Si las emisiones de esta sustancia siguen creciendo, los científicos predicen que la recuperación de la capa de ozono podría sufrir un retraso de entre cuatro y ocho años.

El profesor de Ciencias Atmosféricas de TEPCO en el MIT, Ronald Prinn, afirma que la recuperación del ozono “no es tan rápida como la gente esperaba”, y que el cloroforomo “la desaclarecerá aún más”.

El Cloroformo, una sustancia de “muy corta duración”

El cloroformo se encuentra entre los compuestos denominados “sustancias de muy corta duración” (VSLS) debido a su breve vida en la atmósfera. Esta sustancia permanece en ella durante aproximadamente cinco meses. Si la sustancia química se quedara, sería más probable que se introdujera en la estratosfera donde, como los CFC, se descompondría en cloro que destruye el ozono.

Prinn explica que “estamos en la etapa en la que disminuyen las emisiones de los compuestos de mayor duración, la recuperación adicional de la capa de ozono se puede frenar con fuentes relativamente pequeñas, como las especies de muy corta duración, y son muchas”.

Por otro lado, el hecho de que el aumento de cloroformo se origine en el este de Asia incrementa el estado de urgencia de la situación, ya que esta región es especialmente susceptible a los monzones, tifones y otras tormentas extremas que podrían dar un impulso a la estratosfera de cloroformo y otras especies de corta duración, donde eventualmente se descompondrían en el cloro que devora el ozono.

Prinn y Xuekun Fang, quien ha elaborado el artículo, dicen que el estudio es un “aviso” para los científicos y reguladores de que el viaje hacia la reparación de la capa de ozono aún no ha terminado. “Nuestro documento encontró que el cloroformo en la atmósfera está aumentando, e identificamos las regiones de este aumento de las emisiones y los posibles impactos en la futura recuperación del ozono”, dice Fang, a lo que Prinn añade que “es posible que se deban hacer regulaciones futuras para estas especies de corta duración”.

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